viernes, 10 de agosto de 2012

La música


La música, un refugio único y personal para cada uno.
Puedes decidir, de hecho, si quieres que la música te evada o si quieres que la música realce tus sentimientos.
Escucho la dulce melodía bailar en mis oídos. Me concentro en el sonido: dulce y apaciguador. ¿Me sucedía algo? Ah, sí, ya me acuerdo. Es una historia muy lejana y vieja aunque, realmente, se trata de dos años atrás. Dice así…

La vida entonces era más sencilla. No teníamos tantas preocupaciones, aunque, al mismo tiempo, éramos más jóvenes.No nos preocupábamos por el futuro… solo nos divertíamos e intentábamos siempre dar lo máximo de nosotros mismos.
Teníamos metas, teníamos oportunidades, teníamos amigos, teníamos libertad.También había discusiones, sí, pero eran discusiones de gente inmadura que duraban a penas dos días.
Sí… en aquellos tiempos, los veranos no eran suficientes para realizar todos los planes propuestos. En aquellos tiempos. 

Algo cambió. Deshizo todo lo hermoso que teníamos: El tiempo. 
Muchos dicen la edad, otros opinan que la madurez… pero, según mi punto de vista, es el tiempo.
Este tiempo tan bonito que tuvimos, pasó. Los caminos, antes unidos por la diversión y la amistad, se fueron separando.
Unos por los estudios, otros por el trabajo, algunos porque se hicieron pareja, otros porque maduraron, otros porque encontraron otra cosa más divertida que hacer e, incluso otros, porque su naturaleza era esa: huir como una rata y adaptarse como un camaleón.
Sería injusto juzgar los motivos que a cada uno de nosotros le llevó tomar caminos diferentes. Lo que realmente importa es que sucedió y que perdimos aquello tan único y bonito que nos unía.
Creo que lo más triste e incompetente que he hecho en mi vida ha sido intentar que las cosas volvieran a ser como eran antes. La verdad es que me conformaría con que al menos estuviéramos todos juntos… otra vez.
En aquel entonces, no existían los cotilleos, los malos rollos ni las discusiones…Sin ir más lejos, yo no sabía que era eso de “aburrimiento”.
He de confesar que, aunque no fui del todo sincera, tuve tiempo de observar cada punto de vista detalladamente. Y esto es lo que sucede:
Las chicas de mi edad ya no son “mañacas”. Tener 17 o 18 años significa que tienes libertad para hacer otras cosas… y vergüenza para repetir otras. ¿Decir las cosas a la cara? ¿Para qué si puedo contárselo a mis amigas? *Ah, se me olvidaba: Perder los principios por los ideales que se llevan no es triste, significa que eres moderna.
Los chicos más mayores de 18 o 18 se dividen en dos grupos:
Los que han madurado y, como no tienen nada que hacer, respaldan la opción de llevar otro tipo de vida más relajada donde puedas encontrar el amor (Lo cual no está mal).
Y los chicos que han madurado de otra forma y quieren hacer más locuras y divertirse más pero es difícil para ellos encontrar a alguien dispuesto.
Y luego está el grupo fantasma que son aquellos chicos que, quieran lo que quieran, trabajan y no tienen tiempo para decidir en qué grupo están.
Obviamente no lo sé todo… nunca lo supe todo. Solo sé lo que éramos y lo que somos.

Solo sé que aunque intente ser la misma de siempre, la reacción ya no será la misma.
Solo sé que en medio de este repentino cruce de caminos, hay personas sin ningún lugar al que ir, que, aunque no tienen la culpa de nada, la están pagando.



La música vuelve a mis oídos. Esta vez más fuerte, valiente, como si quisiera demostrar algo. El sol ha descendido mientras recordaba el pasado. Ahora, la música lo es todo, otra vez… llena mi corazón, tapando agujeros que solo la fantasía puede tapar.
Ya no recuerdo que me pasaba… solo sé lo que la música quiere que sepa.
Same old story, what if I said I’m not…(8)


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